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martes, 25 de noviembre de 2014

Hombre lobo y derivaciones.


Se define como a un síndrome psiquiátrico que provoca una alucinación en la persona afectada que la hace creer que es o puede transformarse en un animal. Su nombre está conectado con la condición mítica de la licantropía, una aflicción sobrenatural por la cual las personas dicen que pueden transformarse en lobos. El término teriantropía también se usa a veces para nombrar este tipo de alucinación, aunque no necesariamente tiene que ser un lobo el animal en cuestión.

Síntomas

Las personas afectadas tienen la creencia ilusoria de que se transformaron, o están en proceso de transformarse en otro animal. Esta enfermedad fue asociada con estados alterados de la mente que unen a la psicosis (el estado mental que trastorna la realidad e involucra alucinaciones y delirios) con la transformación que ocurre dentro de la mente del enfermo.
Un estudio sobre licantropía del hospital Malean informó de una serie de casos y propuso un criterio de diagnóstico mediante el cual la licantropía pudiera ser reconocida:
  • Un paciente dice en un momento de lucidez que a veces se siente como si fuera un animal o que alguna vez se sintió así.
  • Un paciente se comporta de una manera que se asemeja al comportamiento animal, por ejemplo, gime, gruñe o se arrastra.
Según estos criterios, se considera como licantropía clínica a la creencia de una transformación pasada o futura, o al comportamiento que indica que una persona cree que se transformó. Los estudiosos también notaron que, a pesar de que la condición parece ser una expresión de psicosis, no hay un diagnóstico específico de enfermedad neurológica o mental asociada con las consecuencias de comportamiento.
También parece que la licantropía no se refiere específicamente a la transformación de humano a lobo, sino a una amplia variedad de criaturas. Una nota de investigación médica de principios de 2004 lista más de treinta casos publicados de licantropía, de los cuales la minoría poseía temáticas de lobos o perros. Ciertamente, los caninos no son raros, pero la experiencia de transformaciones en hienas, gatos, caballos, pájaros y tigres apareció en varias ocasiones junto con las de sapos e incluso abejas en algunas instancias. Un estudio de 1989 describe un caso en el que una persona se "transformó" de humano a perro, a caballo y finalmente a gato, antes de regresar a la existencia humana tras de ser tratado. También hubo informes sobre personas que decían haberse transformado en animales clasificados como indeterminados.



La licantropía es la mitológica habilidad o poder que tiene un ser humano para transformarse en lobo o licántropo. El término «licantropía» viene del griego antiguo lykánthropos (λυκάνθρωπος): λύκος, lýkos ('lobo') + άνθρωπος, ánthrōpos ('hombre'). La palabra también se puede utilizar para referirse al acto de transformar a otro humano en lobo.

La etimología folclórica también conecta la palabra a Licaón, rey de Arcadia, quién, de acuerdo al poema de Ovidio Metamorfosis, fue convertido en un lobo rabioso como respuesta al intento de servir carne humana, la de su propio hijo, en la visita de Zeus para refutar o desaprobar la divinidad del dios.

También hay una enfermedad mental llamada licantropía, en la cual el paciente cree que es o que se ha transformado en un animal y se comporta de acuerdo a ello. Muchas veces se refiere al tema como «licantropía clínica» para distinguirse del uso de «licantropía mitológica».

Otros aspectos similares se encuentran en la mitología egipcia, donde hay seres con características tanto humanas como animales.



Hipótesis


En las leyendas, a la licantropía no se le atribuye una explicación específica, más que la generalmente atribuida a la magia y a lo paranormal; podría desarrollarse como consecuencia de caracteres genéticos heredados, heridas producidas por otro licántropo, maldiciones u objetos mágicos.

Simbología de la transformación



Posible representación de transformación en Hombre lobo.

En cualquier caso, la denotación de licantropía está limitada a la metamorfosis de seres humanos en lobos. La transformación puede ser temporal o permanente; el hombre-animal podría representar un hombre que se transformó a sí mismo, o bien ser su doble, cuya actividad deja al hombre real aparentemente sin cambio alguno; podría ser símbolo de su alma, la cual busca a quien pueda devorar y dejar su cuerpo en un estado de trance; o quizás solo el mensajero de un ser que, en definitiva, representa una íntima conexión que se demuestra en el factor que éste sufriese por la repercusión en el ser humano de la misma herida correspondiente.

Transmigración de almas


La licantropía, con frecuencia, se confunde con la «transmigración de almas», sin embargo, la característica esencial del medio animal es la forma alternativa o el doble de un ser humano, mientras que el alma animal es el vehículo, temporal o permanente, del espíritu de un humano muerto. Sin embargo, los casos en la leyenda de los seres humanos reencarnados como lobos se clasifican a menudo como licantropía, así como los mismos son etiquetados como hombres lobos en el folclore local.

No hay línea de demarcación, y esto hace probable que licantropía esté conectada con nagualismo y la creencia en espíritus familiares, más que con palingenesia, como Edward Burnett Tylor discutió, o con totemismo, según lo sugerido por J. F. McLennan. Así, estos orígenes para licantropía mezclan una creencia en la reencarnación, una creencia en compartir almas entre los seres humanos y las bestias, y de una creencia en los fantasmas humanos que aparecen como animales no humanos después de la muerte. Una característica de la palingenesia es el velar los límites entre lo intangible y lo corpóreo, para concebir almas a menudo como sólidas, formas visibles que necesitan comer y que pueden causar daño físico.

Brujería


El fenómeno de la repercusión, la energía y el poder de la metamorfosis animal, o de enviar un familiar, verdadero o espiritual, como mensajero, y los poderes sobrenaturales conferidos por la asociación con tal familiar, también se atribuyen al mago varón y a la hembra; y las supersticiones de brujería son paralelas a ello, si no idénticas, a la creencia en la licantropía. El carácter involuntario ocasional del ser licántropo es por lo general la única característica que lo distingue. En otra dirección, el fenómeno de la repercusión se afirma para manifestarse en la conexión con el arbusto-alma (entiéndase espíritus de la naturaleza) de África del oeste y con el nagual (o nahual) de América Central; pero aunque no hay línea de demarcación para ser dibujada en los argumentos lógicos, la energía asumida del mago y de la asociación íntima del arbusto-alma o el nagual con un ser humano no se denomina licantropía. Sin embargo será bueno tocar ambas creencias aquí.

Ancestros animales


Las historias de gente que desciende de animales son explicaciones comunes de los orígenes de tribus y clanes. A veces los animales asumieron formas humanas para asegurar que sus descendientes conservaran sus formas humanas, otras veces la historia de origen es la de un humano que se casa con un animal normal.

La mitología tradicional de los nativos norteamericanos en particular, mezcla la idea de antepasados osos, con osos que son capaces de deshacerse de sus pieles para asumir la forma humana, casándose con mujeres humanas con este aspecto. La descendencia puede ser monstruosa, con la anatomía combinada, como también podrían ser niños muy hermosos con fuerza misteriosa, o podrían ser seres de forma cambiante, al igual que el progenitor.

P'an Hu es representado en varias leyendas de la mitología china como un perro sobrenatural, un perro con cabeza humana, o un can de forma cambiante a humano que se casó con la hija del emperador y fundó al menos una raza. Cuando él es representado como un ser de forma cambiante, todo de él puede hacerse humano excepto su cabeza. La raza(s) descendiente(s) de P'an Hu a menudo era caracterizada por escritores chinos como los monstruos que combinaron la anatomía de perro y la humana.

Espíritus animales


En el Norte y Centroamérica, y en cierta medida en África Occidental, Australia y otras partes del mundo, cada Hombre adquiere en la pubertad un espíritu tutelar; en algunas tribus nativas americanas los jóvenes matan, de manera rápida, al animal con el que sueñan en su iniciación; su garra (uña), piel o plumas son puestas en un pequeño bolso y hechos su "medicina" y con cuidado deben ser conservadas, una vez perdida nunca puede ser substituida. En África Occidental esta relación, como se dice, es firmada (establecida) mediante la obligación de sangre, y es tan cercana que la muerte del animal hace que el hombre muera y viceversa. En otra parte la posesión de un espíritu tutelar en la forma de animal es el privilegio del mago. En Alaska el candidato por poderes mágicos tiene que dejar las moradas de hombres; el jefe de los dioses envía una nutria para encontrarlo, que él mata diciendo "O" cuatro veces; él entonces recorta su lengua y así asegura los poderes que él busca.

Los malayos creen que el oficio de los "pawang" (sacerdote) sólo es heredada si el alma del sacerdote muerto, en forma de un tigre, pasa en el cuerpo de su hijo. Mientras el familiar a menudo es considerado como la forma alternativa del mago, el "nagual" o el alma de arbusto comúnmente es considerada como totalmente distinta del ser humano. Creencias de transición, sin embargo, se encuentran sobre todo en África, en la cual el poder de transformación se atribuye a la población de ciertas áreas. La gente de Banana, Congo, se dice que se cambian ellos mismos por el medio mágico, compuesto de embriones humanos y otros ingredientes, pero en su forma de leopardo ellos no pueden hacer ningún daño a la humanidad bajo el dolor de conservar siempre la forma de bestia.

Un eslabón es suministrado por la creencia zulú que el mago familiar es realmente un ser humano transformado; cuando él encuentra un muerto sobre el cual puede trabajar su hechicería sin el miedo de ser descubierto, el mago respira una especie de vida en ello, que le permite moverse y hablar, ello pensando en que algún mago muerto ha tomado posesión de eso. Él entonces quema un agujero en la cabeza y por la abertura extrae la lengua. El remoto Hechizo tiene el efecto de cambiar el cuerpo avivado de nuevo en la forma de algún animal, la hiena, el búho, o el gato salvaje, siendo el último el favorito. Esta criatura entonces se hace el sirviente del mago y obedece todas las cosas que este mande; su empleo principal debe, sin embargo, infligir la enfermedad y la muerte sobre las personas; su amo (maestro) tiene aversión.

En Melanesia hay una creencia en el "tamaniu" o "atai" que es la contraparte animal de una persona. Esta puede ser una anguila, un tiburón, un lagarto, o alguna otra criatura. Esta criatura es corpórea, puede entender el habla humana, y comparte la misma alma que su amo (maestro), conduciendo a las leyendas y cuentos que tienen muchas características típicas de intercambio de cuerpos, como que cualquier herida o muerte afecta ambas formas inmediatamente.

Variedades regionales


Aunque el término licantropía evoca principalmente la metamorfosis en un lobo, la licantropía está en la práctica popular usada como la transformación en cualquier animal, aun cuando el término apropiado sea teriantropía. En India y las islas asiáticas el tigre es la forma más común; en el Norte de Europa, el oso; en Japón, el zorro, tanuki, y a veces un lobo; en África, el leopardo, hiena; y en Sudamérica, el jaguar. Aunque haya una tendencia para el animal carnívoro más importante del área para tomar el primer lugar en historias y creencia en cuanto a la transformación, las bestias menos importantes de presa y animales hasta inofensivos como el ciervo o el conejo también figuran prominentemente entre los medio-animales. Otro caso insólito es el hombre - tiburón de Polinesia y el hombre - cocodrilo de Indonesia y Egipto.

Licantropía en Norteamérica


En muchos rasgos de las culturas nativas se habla de un "caminante de la piel" o un concepto similar, en el que un chamán o el guerrero, según la tradición cultural puede tomar una forma de animal. Las formas de animal varían en consecuencia con la cultura y las especies locales (incluyendo osos y lobos), por ejemplo, un coyote tiene mayor probabilidad de ser relacionado como la forma alterna de un "caminante de la piel" (skinwalker) en la región de las Grandes Planicies (Great Plains).

En el folclore moderno y la ficción el Wendigo encontrado en las historias de muchos de los pueblos Algonquinos es a veces considerada similar a licántropos, en que aquella gente podría transformarse en ellos. Las leyendas originales varían considerablemente.

Los Cajunes de Luisiana también creían en una criatura similar llamada Rougarou.

El Folclore moderno de Wisconsin describe al hombre lobo como una criatura llamada "la Bestia de Bray Road".

En México se le conoce como Nahual a los brujos que se cree son capaces de convertise en perros o en lobos.

Licantropía en Sudamérica


De acuerdo a K. F. P. v. Martius el kanaima es un ser humano que emplea veneno para llevar a cabo su función de vengador de sangre; otras autoridades representan al kanaima como un jaguar, que es vengador de sangre o el familiar de un hechicero caníbal. Algunos sudamericanos mantienen que el séptimo niño del mismo sexo en la sucesión familiar se convierte en un medio-hombre, o en una mujer, y toma la forma de un caballo sin cabeza (o mula sin cabeza), cabra, cerdo, entre otros. El hombre delfín o hombre bufeo (boto) es común en el folclore y las leyendas (Leyenda del bufeo) de los nativos de la selva amazónica de Perú y Brasil. Sin embargo, el mito se ramifica más a uno de los poderes supuestos del boto (en el que cambia su forma en él de un humano) más bien que un hombre que cambia su forma en la de un animal. En el Paraguay y el nordeste de Argentina y en el Uruguay, existe la figura legendaria del Lobizón, mucho más cercana al Hombre Lobo europeo que otras criaturas zooantropomórficas del continente.

Licantropía en Europa


El lobo es la forma más común del híbrido humano-animal, sin embargo, en el norte el oso disputa su preeminencia. En la antigua Grecia el perro era también asociado a esta creencia.

El folclore rumano actualmente tiene múltiples variaciones del tema de la licantropía. El vârcolac es frecuentemente —mas no exclusivamente— visto como un hombre lobo aunque puede también referirse a demonios, vampiros, duendes o fantasmas; el pricolici es más universalmente una forma de lobo, y de muchos como el strigoi se dice que anteriormente eran humanos no muertos, habiendo resucitado desde su tumba para hacer estragos a los vivos. Adicionalmente, ambos términos strigoi y moroi son tradicionalmente asociados de manera cercana tanto con pricolici como con vârcolaci, y mientras la ficción moderna hace una clara distinción entre los términos (con strigoi y moroi siendo usados más como una referencia a los vampiros que a la licantropía, y el último refiriéndose más a lo vivo como opuesto a los vampiros no muertos), el viejo folclore no los deja tan fácilmente diferenciables, especialmente con las variantes regionales.

Existen leyendas en el folclore español sobre una "familia" de licántropos que vivían en el Reino de Castilla a mediados del siglo X. Esta familia de licántropos llamados "Los Zerra" trabajaban para el rey Alfonso III para proteger la ciudad de Toledo de mercenarios. Los Zerra o Sierra eran una familia muy diplomática según la leyenda, caballeros educados todos, sobre todo el padre de la familia Fabio de la Zerra, cosa que es muy poco común entre los licántropos. Se dice que también ayudaron en el acuerdo matrimonial entre Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón el cual 6 años más tarde Enrique IV rompió. Tras la unión de los reinos de Castilla y Aragón la familia se trasladó a la ciudad de Toulouse, Francia.

Supersticiones afirman que la familia, aprovechando la Colonización europea de América, zarparon como tripulación en uno de los barcos de trabajadores que iban a reforzar en la construcción de una colonia francesa asentada en la isla de Saint Bartholomew.

Según escritos y leyendas folclóricas europeas, se le atribuye a los licántropos la habilidad de poder manipular su apariencia en cuanto a la edad humana, junto a la inmortalidad, estas habilidades son claves en la ayuda para pasar inadvertidos a través de la historia.

En España, el caso más conocido es el de Manuel Blanco Romasanta, en la primera mitad del siglo XIX



Licantropía en África


En Etiopía el poder de de la transformación es atribuido a los Boudas (personas de una tribu con poderes místicos), y al mismo tiempo hay archivos de licantropía patológica (ver abajo). Los herreros o forjadores son acreditados con poderes mágicos en muchas partes del mundo, y su significancia con que los Boudas son trabajadores en hierro y metales similares; en la "Vida de N. Pearce" (Life of N. Pearce) (i. 287) un observador europeo relata una historia de una supuesta transformación que toma lugar en su presencia y casi ante sus mismísimos ojos. Los animales de los que se toma forma en África incluyen la gacela, cocodrilo, hiena, chacal, león y leopardo.

Licantropía en el Pacífico Sur


Hay varias historias de personas que se convierten en tiburones en varias islas del Pacífico Sur. Para la mayor parte, estas criaturas híbridas son benévolas o por lo menos no malignas. Hay muchas historias variantes en como el hombre-tiburón llega a ser. Una historia es que un hombre-tiburón hereda su habilidad. Otras apuntan a los niños perdidos en el mar o de niños adoptados por un dios tiburón. Muchos de los humanos que se han convertido en tiburón son descritas teniendo patrones de piel que los tiburones naturalmente no tienen: similar a los patrones del paño de las mantas que se envuelven alrededor de infantes.

Licantropía en las Indias Orientales


Los poso alfures de las Célebes creen que el hombre tiene tres almas, inosa,el principio vital, angga,el intelectual y tanoana el elemento divino. El inosa puede ser detectado en las venas y arterias; este es dado al hombre por uno de los grandes fenómenos naturales, más específicamente el viento. El angga es la parte intelectual del hombre; su ubicación es desconocida; después de la muerte este va al inframundo, y, a diferencia del "inosa", que, como se cree, es disuelto en sus elementos originales, toma posesión de un cuerpo inmaterial. El tanoana es lo divino en el hombre y después de la muerte regresa a su señor, Poewempala boeroe. Esto va en adelante durante el sueño, y todo lo que esto ve lo susurra en el oído del durmiente y luego él sueña. De acuerdo con otro cuento, el tanoana es la sustancia de la cual el hombre vive, piensa y actúa; el tanoana del hombre, plantas y animales es de la misma naturaleza. El tanoana de un hombre puede ser fortalecido por aquellos de otros; cuando el tanoana se va o es destruido el hombre muere. El tanoana parece ser el alma a la cual las hazañas de licántropos son atribuidas.

Entre los toradjas de Célebes central está la creencia que el hombre interior puede tomar la forma de un gato, jabalí, simio u otro animal, y luego devolverse a la forma humana; este es denominado lamboyo. la relación exacta del lamboyo con el tanoana no parece estar clara; más abajo puede ser notado que la vista es variable. De acuerdo con algunos el poder de transformación es un regalo de los dioses, pero otros mantienen que la licantropía es contagiosa y puede ser adquirida por la ingesta de comida dejada por un licántropo o hasta por medios insólitos. Los Toradjas mantienen que cualquiera que toque sangre se convierte en uno de estos seres. En relación a este punto de vista está la creencia de que la licantropía puede ser curada; el pecho y estómago del afectado debe ser lavado y raspado, entre otras cosas, y debe ser extraído cualquier objeto que pudiese guardar relación con brujería. El paciente bebe una medicina y el mal deja el cuerpo en forma de gusanos y serpientes. Hay ciertas marcas por las que estos seres "cambiantes" pueden ser reconocidos. Sus ojos son inestables y algunas veces verdes con sombras oscuras de fondo. Él no duerme y luciérnagas salen de su boca. Sus labios permanecen rojos y tiene una larga lengua.

Algunas de las formas del lamboyo son distintivas de otros animales por el factor de que ellos andan alrededor de las casas; El hombre-búfalo tiene solamente un cuerno, y el Hombre-cerdo se transforma a sí mismo en un hormiguero, tales como los que cuelgan de los árboles. Algunos dicen que los licántropos realmente no toman la forma de un animal ellos mismos, pero, como el hechicero, solo envían un mensajero. El lamboyo ataca preferentemente a individuos solitarios, puesto que no le gusta ser observado. La víctima cae dormida y pierde la conciencia; el lamboyo entonces asume forma humana y mutila su víctima, esparciendo los fragmentos. Él toma el hígado y lo devora, junta el cuerpo de nuevo, lo lame con su larga lengua y lo une de nuevo. Cuando la víctima despierta no tiene ni idea de que algo inusual le haya ocurrido. Se va a casa, pero pronto se empieza a sentir mal. En pocos días muere, pero antes de su muerte puede, algunas veces, decir el nombre del "cambiante" de la cual fue víctima.

De aquí se puede inferir que el lamboyo era idéntico al tanoana: la ausencia del lamboyo parecía llevar a una condición de inconsciencia, y esto podría asumir una forma humana. En otros casos, sin embargo, el lamboyo parece ser análogo al familiar del hechicero. Los Toradjas cuentan una historia de como un hombre una vez fue a casa de una mujer y le pidió una cita; era de noche y ella estaba durmiendo; le hizo la pregunta tres veces antes de obtener respuesta: "en la plantación de tabaco". El esposo estaba despierto, y al día siguiente siguió a su esposa, la cual fue irresistiblemente atraída allí. El licántropo fue a su encuentro en forma humana, sin embargo, su cuerpo estaba preparado para construir una nueva casa, lo que causó que la mujer se desmayase tres veces. En ese momento, el esposo atacó al licántropo con una vara, y el monstruo intentó escapar convirtiéndose en hoja. En esto, el esposo lo tomó y colocó en una pieza de bambú y selló los orificios de manera que no pudiera escapar. Entonces, volvió a la aldea y arrojó el bambú al fuego. El ser cambiante gritaba: "¡No!", y tan pronto como fue quemado murió.

De acuerdo a una tercera forma de la creencia, el cuerpo de un ser cambiante es transformado por sí mismo. Una noche, un hombre dejó el campamento donde un grupo se preparaba a pasar la noche; uno de sus compañeros escuchó un ruido sospechoso y disparó hacia la oscuridad. Pronto, el hombre volvió y dijo que le habían disparado. Aunque no se observó marca alguna donde se suponía que debería estar el disparo, el hombre murió luego de unos pocos días.


El hombre lobo, también conocido como licántropo, es una criatura legendaria presente en muchas culturas independientes a lo largo del mundo. Se ha dicho que este es el más universal de todos los mitos (probablemente junto con el del vampiro), y aún hoy, mucha gente cree en la existencia de los hombres lobo o de otras clases de «hombres bestia». Todas las características típicas de aquel animal - como son la ferocidad, la fuerza, la astucia y la rapidez- son en ellos claramente manifiestas, para desgracia de todos aquellos que se cruzan en su camino. Según las creencias populares, este hombre lobo puede permanecer con su aspecto animal únicamente por espacio de unas cuantas horas, generalmente cuando sale la luna llena.

Representacion de un lobo.
En el folclore y la mitología, un hombre lobo es una persona que se transforma en lobo, ya sea a propósito o involuntariamente, a causa de una maldición o de otro agente exterior. El cronista medieval Gervase de Tilbury asoció la transformación con la aparición de la luna llena, pero este concepto fue raramente .asociado con el hombre lobo hasta que la idea fue tomada por los escritores de ficción moderna. La mayoría de las referencias contemporáneas están de acuerdo en que un hombre lobo puede ser asesinado si se le dispara una bala de plata, aunque esto es producto de la narrativa moderna y no aparece en las leyendas tradicionales, aunque algunas clásicas dicen que se puede matar cortándole la cabeza y arrancándole el corazón.
Nadie sabe con exactitud cuándo se originaron las leyendas sobre hombres lobo. Puede que se trate de una superstición tan antigua como la humanidad misma y la manifestación observada de diversas patologías. Así parecen indicarlo algunos casos datados en España, como alguno reseñado en el siglo XVI o el de Manuel Blanco Romasanta, siglo XIX, en cuya vida se basan las películas El bosque del lobo, y Romasanta. La caza de la bestia (2004).

(...) y es, que en el reyno de Galicia se hallo un hombre, el cual andaba por los montes ascondido y de allí se salía a los caminos cubierto de un pellejo de lobo, y si hallaba algunos mozos pequeños desmandados, matavalos, y hartabase de comer en ellos, y era tanto el daño que hazia que los de la tierra procuraron quitar aquella bestia del mundo y prendieronle, y viendo que era hombre, le pusieron en una cárcel (...)
Antonio de Torquemada. Jardín de flores curiosas, 1575 

Etimología

La palabra licántropo tiene su raíz en el griego lycanthropus y este a su vez de las palabras griegas: λύκος, lýkos ['lobo'] ; άνθρωπος, ánthrōpos ['hombre'].
Otra expresión utilizada es lobizón cuya etimología proviene del portugués lobisomem (lobo + homem), «hombre-lobo».

Características

En algunos países y culturas otros animales desempeñan el papel del hombre lobo. Así, en África aún se cree en hombres hiena u hombres leopardo; en India se pensaba que los tigres enemigos de los hombres eran capaces de convertirse en humanos para atraer a estos. Abundan hasta hoy en Latinoamérica las leyendas de los «hombres-tigres», asociados con yaguaretés, jaguares, otorongos o pumas ya que éstas son las fieras más temidas en ese continente. Los dos mitos más importantes son: el runa uturuncu, «indio-tigre» u «hombre-puma» en el quichua del noroeste argentino; b) el Yaguareté-Abá o «tigre-capiango» de las leyendas guaraníticas del noreste argentino y Paraguay. Estas leyendas aparecen también en la obra póstuma del poeta Leopoldo Lugones. Sin embargo, desde cierto punto de vista no sería apropiado llamar a todos los seres citados anteriormente como licántropos ya que como se puede ver en la etimología de arriba, la palabra licántropo designa a un hombre lobo.
El mito de los hombres lobo parece (o es) originario de Europa, y estaba muy vinculado con otras supersticiones y la magia negra. El mito es esencialmente masculino y, entre las causas de que un ser humano se convirtiera en hombre lobo, las más frecuentes eran las siguientes:
  • Ingerir ciertas plantas vinculadas tradicionalmente con los lobos y la magia negra.
  • Beber en el mismo lugar donde lo hubiera hecho un lobo.
  • Cubrirse con la piel de un lobo.
  • Dormir desnudo a la luz de la luna llena.
  • Usar una prenda hecha de piel de lobo.
  • Adquirir la capacidad de transformarse en lobo mediante magia y sortilegios.
  • Ser mordido por otro hombre lobo (ésta última forma era la más común).
  • Tener relaciones sexuales con un hombre lobo.
  • Nacer después de mellizos o gemelos siendo hijo varón.
En todos los casos la explicación tradicional del mito parece solapar la violación de alguna norma natural o social. Puede, como el más moderno y literario mito de El hombre y la bestia, resumir las tendencias conscientes y sociales del hombre y sus tendencias pulsionales inconscientes, incluso más que pulsionales: instintivas previas a la socialización del sujeto.
Según la tradición, la mayoría de los hombres lobo no se transforman en tales voluntariamente (sólo los magos y los hombres lobos auténticos, es decir, no malditos, pueden hacerlo); son víctimas de una maldición, y sufren enormemente a la hora de su metamorfosis. Lo que es peor, al transformarse pierden completamente la conciencia humana y se vuelven peligrosos, incluso para sus seres queridos. La única manera de librar a un hombre lobo de su maldición es dándole muerte, lo cual no es nada fácil; debe hacerse con un instrumento de plata, ya sea un bastón, un cuchillo o una bala, aunque en algunas zonas de la península Ibérica hay un ritual consistente en cortarle la cabeza y arrancarle el corazón.
Un hombre lobo es un hombre completamente normal la mayor parte del tiempo, y se comporta de manera natural, aunque un poco velludo, y con los sentidos más desarrollados (especialmente el olfato), además de estar en buen estado de salud y forma física.
No es sino durante la noche de Luna Llena cuando se transforma, pues la luz de este astro es la que controla sus transformaciones. Aunque varía según las versiones, el aspecto de un Hombre Lobo transformado puede ir desde un Lobo auténtico aunque más grande de lo normal, hasta un humanoide peludo y con colmillos que va en busca de carne humana.

Transformación en hombre lobo

Las leyendas históricas describen una gran variedad de métodos para convertirse en hombre lobo. Una de las más sencillas es la de desnudarse y usar un cinturón hecho de piel de lobo, probablemente un sustituto de asumir toda la piel del animal que también es frecuentemente descrita para este proceso. En otros casos el cuerpo se frota con savia mágica. Otras maneras también consideradas para lograr la metamorfosis son el beber agua que esté sobre la huella del animal o beber de ciertas fuentes encantadas. 'Olaus Magnus dijo que los hombres lobo de Livonia eran iniciados al beber una copa de cerveza especialmente preparada mientras se repetía una fórmula mágica. Ralston, en sus Canciones sobre la gente rusa da una forma de encantamiento que aún es familiar en Rusia. También se dice que cuando una mujer da luz a seis niñas, nacerá un séptimo varón y será un hombre lobo.
En el folclore gallego, portugués y el de Uruguay, Argentina y Brasil, es el séptimo de los hijos varones. Destaca que esta creencia estuvo tan extendida en Uruguay, Argentina y Paraguay, donde el hombre lobo derivo o se fusionó en la leyenda del ser llamado el lobizón o luisón, en que los séptimos hijos eran abandonados, cedidos en adopción o asesinados. En 1907 el presidente de Argentina hizo el primer padrinazgo oficial, y en 1973 emitió un decreto para legalizar esta costumbre. El Estado ahora les otorga una medalla de oro en su bautismo y una beca escolar hasta la edad de 21 años. Esto logró finalizar con los abandonos de niños, y aún es tradicional que el presidente sea el padrino de los séptimos hijos.
En otros casos la transformación se logra supuestamente mediante agentes satánicos a los que se somete voluntariamente, y eso se hace con los fines más desagradables, en particular por la gratificación del anhelo de la carne humana (la carne humana que el licántropo puede anhelar puede entenderse como tal —es decir, una antropofagia relacionada con casos de psicosis— o, puede entenderse figuradamente como el deseo sexual sin censura alguna). Richard Verstegan escribió:

«Los hombres-lobo, son ciertos hechiceros, que al untar sus cuerpos con un ungüento que ellos elaboran con el instinto del diablo, y lo ponen en cierta faja encantada, no sólo a la vista de otros lucen como Lobos, sino que su propio pensamiento tiene la forma y naturaleza de lobos, tan pronto como estos visten la faja mencionada. Y disponen de sí mismos como Lobos, al mordisquear y matar, en especial a criaturas humanas»
      Richard Verstegan Restitution of Decayed Intelligence, 1628
Tales eran los puntos de vista acerca de la licantropía a través de Europa Continental cuando Verstegan escribió: «Los ungüentos y las savias en cuestión pueden contener agentes alucinógenos (en particular los derivados de la belladona)».
Hay teorías que dicen que a los licántropos, cuando no están convertidos en lobos, el pelo de lobo les crece hacia adentro, y cuando es lobo, le crece la piel hacia afuera; así que cuando se transformase, le daría vuelta a su propia piel.
También existen varios métodos para eliminar la forma bestial. El más simple era el acto de desencantar (funcionando en sí mismo o en una víctima), y otro era el retiro del cinturón o piel del animal. Otros métodos de posibles curas son: arrodillarse en un punto durante cien años, ser reprochado por ser un hombre lobo, ser saludado con el signo de la cruz, ser llamado tres veces por el nombre bautismal, ser golpeado tres veces en la nuca con un cuchillo, o al menos derramar tres gotas de sangre. Muchos cuentos folclóricos europeos incluyen lanzar un objeto de hierro sobre o hacia el hombre lobo, para que éste revele su forma humana.
La licantropía es la mitológica habilidad o poder que tiene un ser humano para transformarse en lobo o licántropo. El término viene del griego antiguo lykanthropos (λυκάνθρωπος): λύκος, lýkos ('lobo') + άνθρωπος, ánthrōpos ('hombre'). La palabra también se puede utilizar para referirse al acto de transformación a otro humano lobo.

Historia

 Grabado realizado por Lucas Cranach el Viejo en 1512, 
donde se muestra a un hombre lobo.

Muchos países y culturas europeas tienen historias sobre hombres lobo, incluyendo España, Cataluña (Home llop), Grecia (lycanthropos), Bulgaria (varkolak, vulkodlak), Dinamarca (Varulv), Finlandia (Ihmissusi), Holanda (Weerwolf), Hungría (Farkasember), Indonesia (manusia serígala), Irlanda (Bleidd-ddyn), Islandia (varúlfur), Italia (licantropo), Serbia (vukodlak), Sicilia (Lupu mannaru), Rusia (volkodlak), Polonia (wilkolak), Rumania (vârcolac), Turquía (Kurt Adam), Inglaterra (werewolf), Alemania (Werwolf), Suecia (Varulv), Francia (loup-garou), Galicia (lobishome, lobo de xente), Portugal, Brasil y Paraguay (Luisón o Lobizón, lobisomem), Uruguay, Argentina (Lobizón), Lituania (vilkolakis y vilkatlakis) y Estonia (libahunt).
Según la leyenda, el primer hombre lobo reconocido fue Licaón, rey de Arcadia, Grecia. En la mitología griega, Licaón era un rey sabio y culto y una persona muy religiosa que había sacado a su pueblo de las condiciones salvajes en que vivían originariamente. No obstante, parece que él mismo continuó siendo un salvaje, pues a pesar de todo siguió sacrificando seres humanos en honor a Zeus, e incluso se dijo que asesinaba a todo forastero que llegara a su reino pidiendo hospitalidad.
Al enterarse, el dios Zeus quiso comprobar los rumores y se disfrazó de vagabundo para hacer una visita a Licaón. Este inmediatamente pensó en matar a su visitante, pero se enteró a tiempo de que se trataba de Zeus y lo invitó a participar en un suntuoso banquete. Todo habría salido bien de no ser porque Licaón no pudo resistir la tentación de jugar una horrible broma al rey del Olimpo; ordenó que le sirvieran la carne de un niño (presuntamente un hijo suyo).
Zeus se dio cuenta, por supuesto, y, encolerizado, condeno a Licaón a convertirse en lobo, y a que todos sus descendientes serían también hombres lobo. Hoy se conoce como licaón al perro salvaje africano, un pariente de los lobos.
La historia de Licaón provee uno de los primeros ejemplos de la leyenda del hombre lobo. De acuerdo a la historia de Licaón, este se transformaba en un lobo como resultado de comer carne humana; un testigo que estuvo presente en un sacrificio periódico en el Monte Licaón dijo sufrir un destino similar. Plinio el Viejo, dijo citando a Euanthes (Historia Naturalis viii. 22/34. 81): que un hombre de la familia de Anthus fue seleccionado por Lot y fue llevado a un lago en Arcadia, donde colocó su ropa en un árbol y nadó a través del lago. Esto dio como resultado su transformación en un lobo, y vagó en esta forma durante nueve años. Entonces, si durante este tiempo él no atacaba a ningún ser humano, tendría la libertad de nadar de regreso y volver a su forma original.
Probablemente las dos historias son idénticas, aunque no se haya mencionado del sacrificio de Licaón por los descendientes de Anteo. Heródoto (iv. 105) menciona que la tribu de los Neuri, un pueblo que él ubica al noroeste de Escitia, se transformaban anualmente durante algunos días. Virgilio también estuvo familiarizado con la transformación de seres humanos en lobos (véase Eglogas viii. 98). En la novela Satyricon, escrita por Cayo Petronio cerca del año 60, uno de los personajes recita una historia sobre un hombre que se convierte en lobo.
A partir de ese momento los hombres lobo parecen haberse multiplicado, al llegar la Edad Media, los cuentos de hombres que se transformaban en lobo eran comunes y la gente tenía tanta fe en ellos que ni siquiera se atrevía a salir de noche al bosque. Hay que recordar que en aquellos tiempos los lobos auténticos eran comunes y no era raro que atacaran a las personas. Más tarde los lobos fueron cazados y exterminados en gran parte de su área de distribución, pero el temor a los hombres bestia siguió igual de fuerte que antes.
Según las creencias armenias, hay mujeres que a consecuencia de pecados mortales están condenadas a pasar siete años bajo la forma de un lobo. Un espíritu llega a tales mujeres y les da la piel de lobo. Éste les ordena ponérsela, y tan pronto como lo hacen aparecen marcas de lobo en su mano derecha. Una vez que su naturaleza es conquistada, se come a sus propios hijos, uno por uno, después devora a los hijos de sus parientes de acuerdo a la cercanía genealógica, y finalmente ataca a los niños ajenos a su familia. Pasa a vagar entonces solamente durante la noche, y las cerraduras y puertas se abren en su aproximación. Cuando está cerca la mañana, vuelve a su forma humana y se quita la piel de lobo. En estos casos la transformación es involuntaria. Pero junto a esta creencia sobre metamorfosis involuntaria, se encuentran las creencias de que los seres humanos pueden transmutar en animales a voluntad y después reasumir su forma original.
En particular, Francia parece haber sido infestada con hombres lobo durante el siglo XVI, por lo que fueron numerosos los consecuentes juicios. En algunos casos, por ejemplo, los de la familia de Gandillon en el Jura, el sastre de Chalons y de Roulet, todo ocurriendo en el año 1598, había clara evidencia en contra del acusado de asesinatos y canibalismo, pero ninguno asociado con lobos; en otros casos, como el de Gilles Garnier en Dole, 1573, hubo clara evidencia de existencia de algún lobo, pero ninguna en contra del acusado; en todos los casos, con muy pocas excepciones, había una predisposición del acusado en confesar e incluso en detallar las circunstancias de la metamorfosis, la cual es una de los temas recurrentes de brujería medieval. Aun cuando esta fiebre de licantropía (de ambos, acusadores y sospechosos) llegó a su cenit, se decidió en el caso de Jean Grenier en 1603, en Burdeos, que la licantropía no era más que una ilusión enfermiza. Desde entonces el loup-garou dejó de ser considerado como un herético peligroso, y regresó a su posición pre-cristiana como una simple amenaza «lobo-hombre». Las mujeres-lobo (lubins o lupins) fueron consideradas en Francia, no obstante, como hembras tímidas e inofensivas, en contraste con los temidos loup-garou.
De acuerdo con los obispos Olaus Magnus y Majolus, en las provincias de Prusia, Livonia y Lituania, los hombres lobo del siglo XVI eran más destructivos que los «auténticos lobos», y su heterodoxia surge de la aserción de los obispos católicos de que ellos formaron una «escuela maldita» de aquellos «deseosos de las innovaciones contrarias a la ley divina».
Sin embargo, al principio del siglo XVII en Inglaterra, las personas acusadas de brujería eran aún perseguidas celosamente por James I de Inglaterra, para entonces el lobo ya estaba extinto hace largo tiempo, por lo que este piadoso monarca estaba libre (Demonologie, lib. iii.) de acusar a los werewolfes como víctimas de una ilusión inducidas por una «superabundancia de melancolía natural». Solamente las criaturas pequeñas tales como el gato, las liebres y la comadreja permanecían como vehículos para que el hechicero malo se transformase en ellos.
Los hombres lobo de la dispensación cristiana no eran todos considerados como herejes o viciosamente dispuestos en contra de la humanidad. De acuerdo con Baronius, en el año 617, se presentó un grupo de lobos en un monasterio, y destrozaron a varios frailes quienes mantenían opiniones sobre herejía. Los lobos mandados por Dios despedazaron a los ladrones sacrílegos del ejército de Francesco Maria, duque de Urbino, quien había llegado para saquear el tesoro de la Santa Casa de Loreto. Un lobo vigiló y defendió a San Edmundo Mártir, rey de Inglaterra ante las bestias salvajes. San Odo, Abad de Cluny, asolado por una manada de zorros, fue liberado y escoltado por un lobo (A. de Gubernatis, Zoological Mythology, 1872, vol. ii. p. 145). Gran parte de los hombres-lobo eran personas inocentes y temerosas de Dios, que sufrían a través de embrujos de otros, o simplemente estaban destinados a un destino infeliz, y quienes en forma de lobo se comportaban de una manera admirable, honrando y protegiendo a sus benefactores. El Bisclaveret en el poema William y el Hombre-lobo de Marie de France (c. 1200), el héroe perteneció a esta clase y los numerosos príncipes y princesas, damas y caballeros, quienes aparecieron temporalmente en forma de bestias en los cuentos de hadas alemanes (o Märchen). Véase Blanca Nieves y la Rosa Roja, donde el oso feroz es realmente un príncipe encantado.
De hecho, el poder de transformar a otros en bestias salvajes no sólo fue atribuido a hechiceros malignos, sino también a santos cristianos. Omnes angeli, boni et mali, ex virtute naturali habent potestatem transmutandi corpora nostra (Todos los Ángeles, buenos y malos, tienen el poder de transmutar nuestros cuerpos) fue la sentencia de Santo Tomás de Aquino. San Patricio transformó a Vereticus, un rey de Gales, en un lobo; y San Natalio maldijo a una ilustre familia irlandesa con el resultado de que cada miembro de ella estaba condenado a ser un lobo por siete años. En otras historias la voluntad divina es más directa, en Rusia, se supone que los hombres se convierten en hombres lobo al incurrir en la cólera del diablo.
Ciertas creencias sobre el hombre lobo se basan en acontecimientos documentados. La Bestia de Gévaudan era una criatura que aterrorizó el área general de la provincia de Gévaudan, en el actual Departamento de Lozère, en las Montañas de Margeride al sur de Francia, en el lapso de 1764 a 1767. La bestia fue descrita frecuentemente como un lobo gigante, atacando al ganado y a seres humanos sin distinción. Fue abatida, según los relatos, por Jean Chastel con una bala de plata, de allí el mito de que los hombres lobo solo pueden matarse con este artilugio.

Teorías de su origen

Se ha propuesto una teoría reciente para explicar los episodios de hombres lobo en Europa durante los siglos XVIII y XIX. El cornezuelo, cuya ingestión causa envenenamiento, es un hongo que crece en los lugares donde se cultiva centeno en temporadas húmedas, después de inviernos muy fríos. El envenenamiento por cornezuelo normalmente afecta pueblos completos o por lo menos las áreas pobres de los pueblos, provocando alucinaciones, histeria colectiva y paranoia, así también como convulsiones y en algunas ocasiones la muerte (el LSD se deriva del cornezuelo). El envenenamiento por consumo de cornezuelo se ha propuesto como causa de los individuos que creían ser un hombre lobo, o de todo un pueblo que creyó haber visto a un hombre lobo.
Como la mayoría de los intentos de usar la ciencia moderna para explicar creencias religiosas y folklore, esta teoría es controvertida e insatisfactoria. Por ejemplo, no explica por qué los brotes de histeria sobre brujería y las leyendas de transformaciones en animales que existen alrededor del mundo, incluyendo en lugares donde no hay cornezuelo del centeno. La histeria y la superstición han existido a través del mundo por toda la historia registrada, y, generalmente hablando, el envenenamiento por consumo de hongos no es la razón de todos estos acontecimientos.
Similarmente, algunos investigadores modernos han intentado utilizar condiciones tales como rabia, hipertricosis (crecimiento excesivo del pelo sobre el cuerpo entero) o porphyria (un desorden enzimático con síntomas que incluyen alucinaciones y paranoia) como explicación para la creencia del hombre lobo, aunque los síntomas de esas dolencias no emparejan completamente con el folclore o la evidencia de los episodios de histeria colectiva.
También existe un raro desorden mental llamado Licantropía clínica, en la que la persona afectada tiene una ilusoria creencia de que él o ella se está transformando en otro animal, aunque no siempre es un lobo o un hombre-lobo.
Otros creen que las leyendas de hombre-lobo nacieron como parte del chamanismo y tótems, animales en las culturas primitivas basadas en la naturaleza. El término «teriantropía» ha sido adoptado para describir un concepto espiritual en el que el individuo cree que él o ella tienen el espíritu o alma, en su totalidad o en parte, de un animal no-humano.
Bíblicamente hablando, no se conocen referencias.

Hombres lobo en la ficción moderna

El proceso de transmutación es descrito como doloroso en muchos filmes y obras de literatura. El lobo que resulta es típicamente astuto pero sin piedad, y propenso a devorar y a la matanza de gente sin remordimiento, sin importar el carácter moral de la persona cuando este es humano. La forma que asume el hombre lobo no es siempre de un lobo ordinario, sino que a menudo son antropomorfas o pueden ser de otra manera más grandes y poderosas que un lobo ordinario. Muchos hombres lobos modernos son también supuestamente inmunes al daño causado por armas ordinarias, siendo solo vulnerables ante objetos de plata (generalmente una bala o un cuchillo). Esta reacción negativa a la plata es a veces tan fuerte que tan solo el tacto con el metal en la piel de un hombre lobo causará quemaduras. La ficción actual sobre el hombre lobo implica casi exclusivamente la licantropía como una condición hereditaria o siendo transmitida como una enfermedad por la mordedura de otro hombre lobo.
Recientemente, la descripción de los hombres lobo ha tomado un giro más comprensivo en algunos círculos. Con la llegada del medioambientalismo y otros ideales de retorno a la naturaleza, el hombre lobo se ve como la representación de la humanidad aliada con la naturaleza. Un ejemplo típico de esta perspectiva se puede considerar en el juego de rol Werewolf: The Apocalypse, en el cual los jugadores toman el papel de un hombre lobo que trabaja en nombre de Gaia, en contra del espíritu destructivo sobrenatural llamado Wyrm, que representa las fuerzas destructivas de industrialización y contaminación.
El autor Whitley Strieber exploró previamente estos temas en sus novelas The Wild (en las cuales se retrata al hombre lobo como medio con el que se trae de vuelta a la naturaleza la inteligencia y espíritu humano) y The Wolfen (en el que los hombres lobo se retratan como depredadores de la humanidad, actuando como control «natural» en su población ahora que han sobrepasado los límites tradicionales de la naturaleza).
La escritora J. K. Rowling incluye en sus libros de Harry Potter a un licántropo llamado Remus Lupin, el cual en los períodos de luna llena se toma una poción para lograr tener su forma lobuna pero con una mentalidad humana. También se menciona a otro licántropo llamado Fenrir Greyback que, a diferencia de Lupin, le encanta ser hombre lobo y muerde a las personas aunque no haya luna llena.
La novela Howling Mad, de Peter David, toma el argumento inusual de ofrecer un lobo que ha sido mordido por un hombre lobo, y como resultado se convierte en un «lobo-hombre». El lobo-hombre provee al lector con una perspectiva única sobre la civilización humana. Con el mismo argumento existe un relato de Boris Vian, en el que Denis, un lobo que habita en el Bois des Fausses-Reposes, es mordido por un hombre lobo, y cada plenilunio, convertido en hombre, vive como tal las noches de París. En la década de 1980 este relato fue llevado a canción por el grupo musical español La Unión con el tema «Lobo Hombre en París». También se utiliza esta idea en el libro infantil La leyenda de Tsobu, de Juan José Plans, publicada en Alfaguay, donde un hombre es convertido en hombre lobo y, posteriormente, muerde a un lobo, con lo que éste último se dedica a controlar las acciones del primero mientras está transformado.
El talismán, novela de Stephen King y Peter Straub, retrata a los hombres lobo como protectores del Mundo de los Territorios. Un hombre lobo en particular (llamado Lobo) ayuda al joven Jack Sawyer en su aventura para localizar un artículo antiguo de poder. Aunque aún continúan los retratos de hombres lobos malignos en la cultura popular.
El escritor valenciano Sergi Durà actualizó el personaje del hombre lobo adaptándolo al mundo distópico del tercer milenio en su novela satírica Un home llop xangainés a Dubai (2011).
En las novelas de Memorias de Idhún, de Laura Gallego García, el personaje Alexander se transforma en un lobo todas las noches de luna llena, ya que su cuerpo tiene un espíritu humano y uno de lobo. Mientras mantiene su aspecto humano, tiene el pelo gris, los ojos amarillos, garras y colmillos.
En las novelas Temblor, Rastro y Para siempre, de Maggie Stiefvater, la historia está centrada en lobos. Estos son de mayor tamaño y conservan los ojos de su humanidad. Se convierten en lobos con el frío y la adrenalina y pasado un período de tiempo (varios años) dejan de ser humanos y pasan a adquirir la forma definitiva de un lobo.
Varias series de televisión hicieron alusión a los licántropos entre ellas Supernatural o Luna, el misterio de Calenda. También la serie Teen Wolf con el actor Tyler Posey y otros actores como Dylan O'Brien, Tyler Hoechlin, Crystal Reed y Holland Roden
En el plano de los videojuegos la historia de los hombres lobo ha sido muy difundida y agotada, aunque si bien de entre ellos no es el elemento más vendido, si es usado y gastado al menos en simples referencias y transformaciones de los mitos originales
En el videojuego Sonic Unleashed, Sonic, el famoso erizo de la compañía nipona Sega, sufre una maldición en el juego y adquiere la capacidad de transformarse en licántropo, o en este caso, en un erizo-lobo.
En el famoso juego MMORPG World of Warcraft están las criaturas denominadas worgen, que son unas bestias-lobos. En su nueva expansión World of Warcraft: Cataclysm en la facción de la alianza estará disponible la raza de los worgen, con aspecto de licántropo.
Existe una canción de Iron Maiden, «Prowler», que narra las aventuras de un hombre lobo alcohólico y adicto al sexo que vaga por la ciudad.
También existen varios juegos en el cual el jugador toma el rol de un hombrelobo. Algunos de ellos: Wolf, WolfTeam, BiteFight y Crimson Moon. Los sims 2 tiene una expansión en la que puedes convertirte en hombre lobo, Castlevania de nintendo 64. Un héroe en DotA es un hombre lobo: Banehallow (lycantrope)
La escritora Cassandra Clare incluye en sus libros de Cazadores de sombras a hombres y mujeres lobo, tales como Maia Roberts, Luke Garroway y Jordan Kyle.
En la serie americana de TV, The Vampire Diaries (serie de televisión), hay varios personajes hombres-lobo, como Tyler Lockwood. En la serie, un "gen" de hombre-lobo se va pasando de generación en generación. Quien tiene ese gen no nace siendo hombre-lobo; ellos se convierten en licántropo al matar a otra persona, pues esa es la forma de desencadenar la maldición. Los hombres-lobo de esta serie adoptan su forma animal durante las noches de luna llena involuntariamente y otras veces voluntariamente; la transformación es dolorosa, y la forma animal es la de un lobo de tamaño normal. Además, la plata no les afecta. En su forma humana tienen mucha fuerza y actitud violenta en ocasiones. En esta serie también hay personajes llamados "híbridos", que son mitad hombre-lobo y mitad vampiros.

Hombres lobo en el cine

En el cine los hombres lobo han sido muy representados, formando parte de los espantajos más célebres de todos los tiempos (junto a los vampiros, los zombis, el monstruo de Frankenstein y las momias). La primera película que utilizó un hombre-lobo antropomorfo fue Werewolf of London de 1935 (no confundirse con la película de 1981 de título similar), con lo que estableció el canon de que el hombre lobo siempre mata a lo que él más ama. El hombre -lobo de esta película era un apuesto científico londinense que conservó algo de su estilo y la mayoría de sus características humanas después de su transformación. El género también fue popularizado por la clásica película de los estudios Universal The Wolf Man (1941), compuesta por Lon Chaney Jr. como el hombre lobo Larry Talbot. Esta película contiene la ahora famosa rima: Even a man who is pure in heart / And says his prayers at night / May become a wolf when the wolfbane blooms / And the autumn moon is bright. (Incluso un hombre que es puro en corazón / y dice sus rezos en la noche / Puede convertirse en un lobo cuando la loba venenosa (o «azote de lobos») florece / Y la luna de otoño brille). Esta película se acredita a menudo como la que originó varios aspectos de la leyenda que se diferencian del folclore tradicional (incluyendo invulnerabilidad a armas que no son de plata, el contagio, y la asociación con la luna).
En el año 1981 se estrenaron dos películas con hombres lobo como protagonistas: An American Werewolf in London (Hombre Lobo Americano en Londres), dirigida por John Landis, y The Howling (conocida en países de habla hispana como El Aullido o Aullidos) dirigida por Joe Dante. Ambas fueron influyentes tanto en el uso de los efectos especiales como en la revitalización del mito. En 1985 se filma Teen Wolf (De Pelo en pecho, en España; Travesuras de un Lobo Quinceañero en Chile; y Lobo Adolescente en el resto de América Latina), protagonizada por Michael J. Fox y dirigida por Rod Daniel.
También se puede ver a un hombre convertirse en lobo al ser mordido por este animal en la película del año 1994 Wolf, protagonizada por Jack Nicholson y Michelle Pfeiffer.
En 2010 se estrenó un remake, protagonizada por Benicio del Toro. Para el aspecto de la bestia se tomó como base el que tenía en la original, pero más realista y actualizado gracias a los avances de la informática y el maquillaje.
El español Paul Naschy, que creó al hombre lobo Waldemar Daninsky, es el actor que más veces ha interpretado a un licántropo en la pantalla. También en España se produjo la película de Pedro Olea, El bosque del lobo, donde se da un tratamiento más naturalista y realista al fenómeno de la licantropía.
La película canadiense Ginger Snaps (estrenada en el año 2000, generando una secuela y una precuela) hace uso de la licantropía como una analogía de la pubertad.
En las películas de Underworld, se muestran a los hombres lobo en una batalla de siglos contra los vampiros. Además, se presenta otra raza, los licántropos controlan a voluntad su metamorfosis y pueden convertir a otros mordiéndolos. Estos nuevos se transformaran al llegar la luna llena, luego de una transformación involuntaria, se vuelven licántropos . Según la historia, los hombres lobo (y luego los licántropos ) eran sirvientes o perros guardianes para los vampiros, hasta que un licántropo los condujo a una rebelión por su libertad y vengar la muerte de su amada.
En la película Van Helsing, los hombres lobo son monstruos diabólicos al servicio de Drácula, sufriendo en la transformación, cambiando de piel la luna llena sólo los controla los primeros días de su licantropía, luego la maldición los consume hasta que llegan a ser lobos por siempre.
The Company of Wolves, de Neil Jordan, es una interpretación moderna del cuento de Caperucita Roja, en la cual el lobo feroz es realmente un hombre lobo.
Entre otros licántropos representados está el de Harry Potter y el prisionero de Azkaban, dirigida por Alfonso Cuarón. En la película: Wallace & Gromit: The Curse of the Were-Rabbit, aparece una parodia del monstruo llamada «conejo-lobo».(wererabbit, el «hombre-conejo»).
También cabe citar la serie japonesa de Wolf's Rain en donde los protagonistas son en realidad lobos (en toda su forma animal) pero que pueden tomar apariencia humanas ante otras personas.

En Juegos de rol

Hombre lobo: el Apocalipsis (Werewolf: The Apocalypse en inglés), es un juego de rol editado por la compañía White Wolf y en el que el jugador interpreta a un hombre lobo. Los hombres lobo (llamados garou en su lengua) son guerreros de Gaia (la Madre Tierra) que luchan contra el Apocalipsis, el fin de los tiempos profetizado, que anuncia la destrucción de la Tierra. En el juego, el jugador representa a un hombre lobo. A diferencia de la mitología tradicional estos hombres lobos pueden transformarse a voluntad, los Garou poseen cinco formas, desde el lobo al humano, pasando por dos formas intermedias hasta una forma similar a la que se puede apreciar en la película Van Helsing.


3 comentarios:

  1. Una entrada de lo más completa! Genial, me ha encantado aprender tantas cosas.

    Un abrazo!

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  2. en verdad existen? los hombres lobo

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