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miércoles, 12 de marzo de 2014

Personas Manupiladoras

A las personas manipuladoras las encontramos en distintas circunstancias de nuestras vidas. Hay manipuladores en nuestro trabajo, jefes o compañeros de oficina, en nuestras amistades y sobre todo en nuestra familia.


No es fácil descubrir cuáles son las características de las personas manipuladoras, pero la mayoría de nosotros hemos sentido y vivenciado estas relaciones que nos confunden profundamente, porque no estamos seguros que está sucediendo. Nos sentimos culpables y al mismo tiempo víctimas. Comienza un circulo vicioso donde muchas veces hemos sido heridos o dañados por una persona manipuladora, donde hacemos un gran esfuerzo por mantenernos alejados, pero a la vez nos sentimos incómodos por la presión y volvemos a intenterlo, volvemos a depositar la confianza, pero sin resultados positivos. Al final relacionarnos con personas manipuladoras nos puede conducir a tomar malas decisiones, y sentirnos muy confundidos e inseguros con respecto a nosotros mismos.

¿Cómo detectar a una persona manipuladora?



En el fondo esa persona es muy triste, es una persona con muchos vacíos, con falta de cariño, de amor sincero en casa. Por lo general se detectan manipuladores en las empresas, son esas personas que están buscando hacer zancadilla al compañero.
Un manipulador se detecta en la forma como habla, quiere llamar la atención, por eso utiliza una entonación más alta. Se puede decir que un manipulador usa una máscara para que nadie se dé cuenta que en el fondo está solo.
Por lo general se da la manipulación de sentimientos con frases como “si tú no haces esto, yo no hago aquello”, todo lo ponen en una balanza a su favor.

La persona manipuladora usa la relación afectiva, de necesidad o de autoridad para presionar y obtener lo que quiere de su entorno. Y puede llegar al extremo de amenazar con suicidio (novio: “si me dejas, me mato.”). Pueden llegar al intento de suicidio – tratando de asegurarse ser encontrados a tiempo para ser rescatados. Y después ya nadie se va atrever a negarles algo. Aunque es más de una oportunidad mueren, porque los cálculos les salieron mal.
El perfil de una persona manipuladora suele ser el de alguien que impone su autoridad porque no ha aprendido a tener relaciones más saludables con los demás. Detrás de su máscara se esconde una persona muy desdichada a quién le viene muy grande el personaje que se ha creado para defenderse de su propio miedo ante la vida y ante la posibilidad de ser rechazado. La persona manipuladora nunca reconoce sus faltas o sus fracasos sino que los refleja en sus víctimas a las que hace responsables de sus desgracias personales. En definitiva, se cree sus propias mentiras y ante el miedo reacciona con agresividad chantajeando a sus víctimas de una forma enfermiza, infantil, egoísta y cobarde.
Un buen truco para detectar la manipulación y saber quién te manipula es analizar lo que sientes cuando estás con esa otra persona. ¿Miedo? ¿Culpa? ¿Vergüenza? ¿Aprensión? ¿Inseguridad? ¿Repulsión? ¿Pensar que eres un imbécil o un inútil? ¿Intenso afecto inmotivado? Una relación normal no debe producirte emociones negativas, todo lo más neutras, y sentimientos demasiado positivos (no de enamoramiento) con alguien a quien acabas de conocer son sospechosos.

Caracteristicas de Personas Manipuladoras


Personalidad agresiva encubierta





Hay dos tipos básicos de agresión: la agresión directa y la agresión encubierta. Cuando usted está determinado para obtener algo y es abierto, directo y obvio en su manera de enfrentamientos, su comportamiento es etiquetado como abiertamente agresivo. Cuando usted debe "ganar", dominar o controlar, pero en forma sutil, secreta o bastante engañosa para esconder sus intenciones verdaderas, su comportamiento es más apropiadamente etiquetado como encubiertamente agresivo. Ahora, evitar cualquier demostración abierta de la agresión y simultáneamente intimidando a otros para que le den lo que usted quiere, es una maniobra poderosamente manipuladora. Por eso la agresión encubierta es el vehículo para la manipulación interpersonal usado más a menudo.


El proceso de Victimización




Durante mucho tiempo, me pregunté por qué las víctimas de manipulación les cuesta tanto ver lo que sucede en interacciones manipuladoras. Al principio, estuve tentado de criticarlos. Pero he aprendido que son engañados por algunas muy buenas razones:

1. La agresión de un manipulador no es obvia. Nuestra intuición puede decirnos que ellos luchan por algo, luchan para vencernos, ganar poder, o hacer las cosas a su manera, y nos encontramos inconscientemente a la defensiva. Pero porque no podemos señalar pruebas objetivas y claras de que nos atacan, no podemos validar fácilmente nuestros sentimientos.

2. Las tácticas usadas por los manipuladores pueden hacerlo parecer que están dolidos, se preocupan, defendiéndose..., casi todo menos que están peleando. Esta táctica es difícil de reconocer simplemente como estrategia inteligente. Ellos siempre hacen lo suficiente para que la persona dude de su comprensión natural e intuitiva de que está siendo víctima de abuso o toma de ventajas. Además, la táctica no sólo dificulta que consciente y objetivamente vea que un manipulador lucha, sino que simultáneamente le mantienen a la defensiva. Estos rasgos son armas psicológicas muy eficaces a las cuales cualquiera puede ser vulnerable. Es difícil pensar con claridad cuando alguien le tiene huyendo emocionalmente.

3. Todos nosotros tenemos debilidades e inseguridades que un manipulador inteligente podría explotar. A veces, somos conscientes de estas debilidades y de cómo alguien podría usarlos para aprovecharse de nosotros. Por ejemplo, oimos que padres dicen cosas como: "sí, sé que tengo un botón de culpa bien grande." - Pero cuando su niño manipulador empuja afanosamente aquel botón, ellos pueden olvidar fácilmente lo que realmente sucede. Además, a veces somos inconscientes de nuestras vulnerabilidades más grandes. Los manipuladores a menudo nos conocen mejor que nosotros mismos. Ellos saben qué botones presionar, cuando y con qué fuerza. Nuestra carencia del conocimiento de sí mismos nos pone en una situación de desventaja para ser explotados.

4. Lo que nuestra intuición nos dice cómo es un manipulador, desafía todo que nos han enseñado creer sobre la naturaleza humana. Hemos sido inundados de una psicología que nos tiene viendo a todos, al menos hasta algún grado, como miedosos, inseguros o "colgados". De este modo, mientras nuestro instinto nos dice que tratamos con un manipulador despiadado, nuestra cabeza nos dice que ellos realmente deben ser personas asustadas o heridas "por dentro". Lo que es más, la mayor parte de nosotros generalmente odia pensar en sí misma como gente insensible y cruel. Vacilamos en hacer juicios duros o aparentemente negativos sobre otros. Queremos darles el beneficio de la duda y asumir que ellos realmente no abrigan las intenciones malévolas que sospechamos. Tenemos más tendencia a dudar y culparnos por atrevernos a creer lo que nuestro instinto nos dice sobre el carácter de nuestro manipulador. [...]

Mientras, desde cierta perspectiva podríamos decir que alguien con este comportamiento defiende su ego de cualquier sentido de vergüenza o culpa, es importante darse cuenta que al tiempo que el agresor expone estos comportamientos, él no está principalmente defendiendo (es decir intenta impedir que ocurra algún acontecimiento internamente doloroso), sino que pelea para mantener una posición, ganar poder y quitar cualquier obstáculo (tanto interno como externo) en el camino de obtener lo que él quiere.

Ver al agresor a la defensiva en cualquier sentido es una trampa para victimizar.

El reconocimiento de que ellos están principalmente a la ofensiva, prepara mentalmente a una persona para la acción decisiva que deben tomar a fin de evitar ser atropellados.

Por lo tanto, creemos que es lo mejor comprender muchos de los comportamientos mentales (no importa cuán "automáticos" o "inconscientes" pueden parecer) que a menudo observamos como mecanismos de defensa, como tácticas de poder ofensivas, porque las personalidades agresivas los emplean principalmente para manipular, controlar y conseguir el dominio sobre otros.

Más que tratar de prevenir que suceda algo emocionalmente doloroso o terrible, cualquiera que use estas tácticas está tratando principalmente de asegurar que algo que ellos quieren que pase, suceda. [...]

  • Negación 

Esto es cuando el agresor rechaza confesar que ellos han hecho algo dañino o hiriente cuando claramente lo hicieron. Es una manera de mentir (a ellos, así como a otros) sobre sus intenciones agresivas. Esta táctica del "¿Quien?... ¿Yo?" es una forma de "jugar al inocente", e invita a la víctima a sentirse injustificada al encarar al agresor sobre su comportamiento inadecuado. Esta es también la forma en que el agresor se da el permiso de tener la razón en hacer lo que ellos quieren hacer. Esta negación no es de la misma clase de la negación de una persona que acaba de perder a un ser amado y que no puede aceptar completamente el dolor y la realidad de la pérdida. Aquel tipo de negación es principalmente una "defensa" contra una ansiedad y daño insoportable. Entonces, la negación anterior no es principalmente una "defensa", sino que una maniobra que usa el agresor para conseguir que otros se echen para atrás, descolgarse o sentirse tal vez hasta culpable por insinuar que él hace algo incorrecto. [...]

  • Falta de atención Selectiva 

 Esta táctica es similar y a veces confundida con la negación. Ocurre cuando el agresor "juega al tonto", o actúa como olvidadizo. Al usar esta táctica el agresor activamente no hace caso de las advertencias, súplicas o deseos de otros, y en general, rechaza prestar atención a todo lo que podría distraerlo de perseguir sus propios objetivos. A menudo, el agresor sabe muy bien lo que usted quiere de él cuándo comienza a exponer este comportamiento de "¡no quiero oírlo!". Usando esta táctica, el agresor activamente se resiste a las tareas de prestar atención...

  • Racionalización 

 una racionalización es la excusa que un agresor trata de ofrecer para involucrarse en un comportamiento inadecuado o dañino. Ésta puede ser una táctica eficaz, sobre todo cuando la explicación o justificación del agresor tiene el suficiente sentido como para que cualquier persona razonablemente consciente la compre totalmente. Es una táctica poderosa porque no sólo sirve para quitar cualquier resistencia interna que el agresor podría tener sobre hacer lo que él quiere hacer (calmando cualquier náusea de la conciencia) sino que también le saca a otros de encima. Si el agresor puede convencerle que lo que hace es justificado, entonces él queda más libre para perseguir sus objetivos sin interferencias. [...]

  • Desviación 


 Un objetivo móvil es difícil de golpear. Cuando tratamos de sujetar a un manipulador o tratamos de tener una discusión enfocada en una sola cuestión o comportamiento que no nos gusta, él es el experto en saber como cambiar el tema, esquivar la cuestión o de algún modo nos lanzan una curva. Los manipuladores usan distracción y técnicas de desviación para mantener el foco lejos de su comportamiento, alejarnos de la pista, y quedar libre para sus propios fines egoístas y ocultos. [...]

  • Mentira 


 es a menudo difícil saber cuándo una persona miente mientras lo hace. Por suerte, hay momentos en que la verdad sale a flote porque las circunstancias no confirman la historia de alguien. Pero también hay momentos cuando usted no sabe que ha sido engañado hasta que es demasiado tarde. Un modo de minimizar las posibilidades de que alguien lo pisotee es recordar que puesto que las personalidades agresivas de todos los tipos generalmente no se detendrán ante nada para conseguir lo que ellos quieren, usted puede esperar que ellos mientan y hagan trampas.

Otra cosa a recordar es que los manipuladores -siendo personalidades encubiertas agresivas-son propensos a mentir de modos sutiles y encubiertos. Los tribunales están bien conscientes de las muchas formas en que la gente miente, aún cuando ellos requieren en los juramentos de tribunal que los testigos digan "la verdad, sólo la verdad, y nada más que la verdad". Los manipuladores a menudo mienten reteniendo una cantidad significativa de la verdad o deformándola. Son expertos en ser vagos cuando usted les hace preguntas directas. Es un modo hábil de mentir por omisión. Tenga esto en mente cuando trate con un sospechoso de ser lobo vestido de oveja. [...]

  • Intimidación Encubierta 


los Agresores con frecuencia amenazan a sus víctimas con mantenerlos ansiosos, aprensivos y en una posición baja. Los agresivos encubiertos intimidan a sus víctimas haciendo veladas (sutil, indirectas e implícitas) amenazas. Causar culpa y vergüenza son dos de las armas favoritas de los agresivos encubiertos. Ambas son tácticas especiales de intimidación.

  • Crear culpa 

 Una cosa que las personalidades agresivas saben bien es que otros tipos de personas tienen conciencias muy diferentes a las de ellos. Los manipuladores son a menudo expertos en utilizar la mayor conciencia de sus víctimas para mantenerlos en la duda de sí mismos, ansiosos y sumisos. A más conciencia tiene la víctima potencial, la culpa es más eficaz como arma.

Las personalidades agresivas de todos los tipos usan la creación de culpa como táctica manipuladora en forma tan frecuente y con tanta eficacia, que demuestra cuan esencialmente diferentes de carácter son al compararlos con otras personalidades (sobre todo neurótica). Todo lo que un manipulador tiene que hacer es sugerir a la persona consciente que ellos no se preocupan bastante, son demasiado egoístas, etc. Y aquella persona inmediatamente comenzará a sentirse mal. Por el contrario, una persona consciente podría intentar que un manipulador (o cualquier otra personalidad agresiva) se sienta mal por su comportamiento hiriente, reconocer su responsabilidad, o admitir la maldad, sin lograr absolutamente nada. 

  • Avergonzar 


 Este es la técnica de usar sarcasmo sutil y observaciones ofensivas como un medio de miedo creciente y duda de sí mismo en otros. Los agresivos encubiertos usan esta táctica para hacer que otros se sientan inadecuados o indignos, y por lo tanto, sean deferente con ellos. Esto es un modo eficaz de crear un sentido continuo de insuficiencia personal en la parte más débil, permitiendo así a un agresor mantener una posición de dominio. [...]

  • Desempeñar el Papel de Víctima 


 Esta táctica implica retratarse como una víctima inocente de circunstancias o comportamiento de alguien más a fin de ganar la compasión, evocar la compasión y así conseguir algo del otro. Una cosa con la que cuentan las personalidades agresivas encubiertas es el hecho que las personalidades menos hostiles y crueles por lo general no pueden soportar el ver a alguien sufrir. Por lo tanto, la táctica es simple. Convenza a su víctima que usted sufre de algún modo, y ellos tratarán de aliviar su angustia. [...]

  • Vilipendiando a la Víctima 

 Esta táctica es con frecuencia usada junto con la táctica de desempeñar el papel de víctima. El agresor usa esta táctica para hacerlo parecer que él sólo responde (es decir se defiende contra) la agresión de parte de la víctima. Esto permite al agresor poner mejor a la víctima a la defensiva. [...]

  • Desempeñar el Papel de Criado 

 Los agresivos encubiertos usan esta táctica para encubrir sus agendas egoístas bajo el aspecto de servicio a una causa más noble. Esto es una táctica común, pero difícil de reconocer. Pretendiendo trabajar mucho en el nombre de alguien más, los agresivos encubiertos ocultan su propia ambición, deseo de poder, y búsqueda de una posición de dominio sobre otros. [...]

Un escándalo reciente que envuelve a un tele-evangelista causó que su iglesia lo censurara por un año. Pero él dijo a sus fieles que no podía detener su ministerio porque él debía ser fiel a la voluntad del Señor (Dios supuesta mente se dirigió a él y le dijo que no se marchase). Este ministro era claramente desafiante de las autoridades establecidas de su iglesia. Aún así, se presentó como una persona humildemente sumisa a las autoridades "más altas". Un sello característico de las personalidades encubiertas agresivas es que profesa en voz alta el servilismo, al tiempo que luchan por el dominio.

  • Seducción 

 las personalidades encubiertas agresivas son expertas en encantar, alabar, adular o de apoyar abiertamente a otros a fin de conseguir bajar su defensa y rendir su confianza y lealtad. Los agresivos encubiertos son también en particular conscientes de que la gente que es hasta cierto punto emocionalmente necesitada y dependiente (y esto incluye a la mayor parte de personas que no tienen desórdenes de personalidad) quiere la aprobación, tranquilidad, y más que nada, un sentido de ser valorado y necesitado. Aparentar ser atento a estas necesidades, puede ser el boleto de un manipulador para obtener un poder increíble sobre otros. [...]

  • Proyectando la culpa (culpando a otros) 


 las personalidades Agresivas siempre buscan un modo de cambiar la culpa por su comportamiento agresivo. los agresivos encubiertos no son sólo expertos encontrando cabezas de turco, son expertos en hacerlo en forma sutil, difícil de detectar.

  • Minimización 


Esta táctica es una clase única de negación conectado con la racionalización. Usando esta maniobra, el agresor intenta afirmar que su comportamiento abusivo no es realmente tan dañino o irresponsable como alguien podría reclamar. Esto es la tentativa del agresor de hacer convertir una montaña en un hoyo de topo.

He presentado la principales tácticas que usa los agresivos encubiertos para manipular y controlar a otros. No son siempre fáciles de reconocer. Aunque todas las personalidades agresivas tiendan a usar estas táctica, los agresivos encubiertos generalmente los usan hábilmente, de manera sutil. Alguien tratando con una persona encubiertamente agresiva tendrá que aumentar la sensibilidad de nivel visceral frente al uso de esta táctica si quieren evitar ser sus víctimas.

Una de las formas de lograr comprender estas disfunciones tanto en nosotros mismos como en otras personas es informándose y aprendiendo los síntomas y los mecanismos de acción. Aunque nos cueste creer la mayoría de los casos de personalidades abusivas y obsesivas surgen de heridas emocionales causadas dentro de nuestras propias familias.


Cinco estrategias para enfrentar a las personas manipuladoras

¿qué hacer?... Podemos conocer a la perfección al  manipulador pero si no tenemos las armas adecuadas para hacerle frente es muy probable que terminemos por caer en su tela de araña.


1. Expresa lo que te desagrada y cómo te sientes.

Una de las técnicas de manipulación se centra en la crítica al otro. Cuando criticamos los comportamientos, actitudes, decisiones, capacidades... de una persona, usualmente ésta se siente menos segura y es más propensa a cumplir con las exigencias del manipulador. En otros casos, la persona adopta una actitud defensiva, casi agresiva, diría yo dirigida a contrarrestar todos los argumentos que le molestan. En el primer caso la manipulación se realiza a partir del manejo de nuestra autoconfianza, en el segundo a partir del control de nuestras emociones. De una forma u otra, quedamos a merced del manipulador.

¿Qué hacer?

Expresar nuestras ideas de forma sencilla y clara. Es imprescindible que la otra persona se de cuenta que no puede afectar nuestro juicio o capacidad reflexiva a partir de la manipulación de nuestra autoconfianza o de nuestras emociones. Rebatir agresivamente los argumentos del otro, que muchas veces no tienen ni siquiera un basamento sólido, solo nos conduce a mantener una discusión inútil donde no hay posibilidad de entendimiento.

Debemos tener siempre presente que nuestro objetivo no es simplemente "no dejarnos manipular a como de lugar" sino modificar la situación. ¿Por qué este objetivo? Porque de seguro la persona que nos intenta manipular es significativa en algún sentido para nosotros y estamos interesados en llegar a un acuerdo ventajoso, ya sea para mantener las buenas relaciones interpersonales o para lograr el desarrollo de alguna actividad conjunta. Así, es esencial que nuestro mensaje no solo sea comprensible sino que además sea recibido con las menores resistencias posibles por parte de nuestro interlocutor.

Recordemos además que expresar cómo nos sentimos en relación con algo o alguien es una técnica altamente efectiva, siempre que se realice de manera correcta y en el respeto al otro. Cuando nuestro interlocutor nos escucha hablar sobre nuestros estados de ánimo tiene la percepción de que la comunicación fluye, es abierta y sincera. Además, la "obligamos" a ponerse en nuestro lugar, a ser empática con lo que experimentamos y así probablemente reflexione sobre los efectos de su comportamiento manipulador.

2. Exprésate en primera persona.

En muchas ocasiones el manipulador lleva la conversación a un terreno de nadie, realiza críticas sin personalizar, desde una posición no comprometida; dejando siempre una puerta de escape en el caso de que alguien le pregunte a quién se refiere.

La mejor defensa contra esta estrategia comunicativa es personalizar, personalizar, personalizar... hablar siempre en primera persona y pedir aclaraciones. Un ejemplo podría ser: "yo siento que te estás refiriendo a... ¿es así?". "Obligar" a tomar la responsabilidad por sus criterios usualmente desarma al manipulador y termina con su estrategia.

3. Delimita responsabilidades y asume errores.

Otra de las técnicas manipuladoras por excelencia es estimular el sentimiento de culpa en la persona, hacerlo responsable por todo, por lo que sucedió, lo que sucede e incluso lo que podría suceder.

Es algunas ocasiones tenemos ciertas responsabilidades pero nuestra cuota de "culpa" no puede tender al infinito. Una estrategia muy eficaz es delimitar nuestras responsabilidades e incluso reconocer nuestros errores. Tenemos derecho a equivocarnos pero nadie tiene derecho a aprovecharse o lacerar nuestra autoimagen porque cometimos un error.

Reconocer nuestras dificultades y cuotas de responsabilidad indica que somos personas maduras, responsables de nuestros actos y por ende, poco manipulables.

No obstante, aún queda una cuestión: ¿cómo asumir los tres puntos anteriores?

4. Exprésate con firmeza, serenidad y confianza.

Ya se ha hecho referencia a que una de las armas preferidas del manipulador es jugar con las emociones ajenas. Por eso es imprescindible establecer el diálogo desde una postura confiada, serena y firme.

Debemos tener en cuenta que a la persona manipuladora no le interesa iniciar un debate fructífero sino solamente conseguir su propósito, por eso si le brindamos algunos argumentos lógicos que contradigan sus ideas, probablemente retome nuestras opiniones y las replantee según su beneficio. Recordemos que hasta la mejor idea puede verse desde diferentes perspectivas y el manipulador es muy habilidoso en jugar con las diferentes posibilidades.

Entonces... ¿qué hacer?

Reconoce que sus ideas son válidas, no las critiques, incluso súmate a ellas con la frase: "comprendo sus puntos de vista y los respeto; no obstante creo que..." o quizás: "su perspectiva es adecuada; aún así, existe la posibilidad de que..." De esta manera se sienta una pauta en la conversación: el respeto a las opiniones del otro y; brindándole valor a sus ideas, le conferimos valor a las nuestras.

Los expertos en programación neurolinguistica además aconsejan cambiar el molesto: "pero..." por frases como: no obstante, aún así... que resultan menos antagónicas y son mejor aceptadas.

Asumir esta estrategia, si bien no es un talismán, sin duda alguna nos ayudará a controlar nuestras emociones y a brindar una imagen serena.

5. Siéntete libre para negarte.

Si tenemos fundamentos sólidos y suficientes en contra de la idea que se nos propone, entonces... negarse no es un pecado. Eso sí, no debemos perdernos en excusas vanales o explicaciones auto inculpantes. Expresar nuestro desacuerdo es un derecho que nos permite marcar nuestros límites y evidenciar los mismos ante las personas que nos rodean.

Aceptar las demandas externas para evitar una discusión muchas veces implica renunciar a una parte de nuestra individualidad y ceder ante la manipulación. Entonces basta con ser congruentes y decir: "No", todas las veces que sea necesario.

Decidirnos a combatir la manipulación no es un camino sencillo y de seguro se hallarán muchos obstáculos. Muchas veces implica separarse de las posiciones cómodas que hemos ido asumiendo a lo largo de nuestra vida, ya sea a en el área laboral o familiar, pero sin lugar a dudas nos permitirá ser más congruentes con nosotros mismos y nos facilitará una vía para lograr el equilibrio emocional.






FUENTE: aqui,aqui y aqui

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